Puentes internacionales: Nueva Zelanda se acerca a Senegal en una colaboración entre IJGs

No son las 7h de la mañana y ya estamos saliendo de Ségou por la carretera que se dirige a Guinea. Cuando llegamos al plateau cogemos un desvío improvisado entre las abundantes cañas de bambú que crecen en la zona y los arbustos secos, quizás quemados por los incendios tempranos de este año. Caminamos en fila, hablando casi sin hablar; pisando casi sin pisar, hasta que llegamos al primer punto de escucha. Callamos y nos sentamos cada uno en una piedra. Y escuchamos, pacientes, si hay algún rastro de los chimpancés mientras el sol empieza a subir.

Delante nuestra se abre un valle verde. Los más madrugadores conversan canturreando de punta a punta del tímido río, a estas alturas del año ya casi seco. Poco a poco, entre las cañas de bambú, el sol se va abriendo paso e ilumina las caras de mis acompañantes: Amanda Barciela, Djibi Diallo, Liliana Pacheco y Esta Wilson-Burke, la última, aunque fugaz, incorporación de nuestro equipo en Senegal. Esta, de Nueva Zelanda.

Esta observa atenta todo lo que la rodea. Durante un mes tiene la oportunidad de salir a campo con el equipo de investigación del IJG en Senegal y ver, si tiene suerte –y la está teniendo– a estos excepcionales primates con los que ella ya ha trabajado durante años, aunque en condiciones distintas. Trabaja en el zoo de Wellington como cuidadora especializada en primates, y ahora nos ha venido a ver gracias a una colaboración entre el recientemente fundado Jane Goodall Institute New Zealand y el IJG España.

La música de los pájaros y el dulce crujir de las hojas secas acariciadas por el viento nos acompañan durante toda la jornada; el tímido río nos regala algún pequeño salto de agua. Si prestamos atención, podemos oír cientos de sonidos de naturaleza, cientos de animales viviendo en total libertad. Y por eso ha venido Esta, para conocer cómo viven, cómo se comportan, cómo se relacionan los chimpancés en su hábitat natural.

Y los escuchamos. Djibi, con muy buena oreja y vista, se da cuenta de que hay un chimpancé cerca. Volvemos a pararnos, pacientes. Sin embargo, se está haciendo tarde, es ya mediodía y Amanda y Djibi nos cuentan que seguramente los chimpas estarán reposando. No debemos molestarles. Eso sí, encontramos cerca algunos nidos y restos que han dejado a su paso. Djibi nos explica algunas curiosidades sobre los alimentos que los chimpancés de la RNCD comen según la temporada. Hemos encontrado unas flores de diohé de las cuales habían extraído el néctar.

Llevamos muchas horas caminando por el bosque y debemos volver. Es hora de ir a comer y de pasar el relevo al equipo de investigación de tarde. Mañana, más. Esta seguirá aún un par de semanas conociendo al equipo de investigación el IJG en Senegal y explorando la zona de investigación. Cuando llegue a Nueva Zelanda, pondrá en común sus nuevos conocimientos con los compañeros de su IJG con el propósito de avanzar, poco a poco, hacia la creación de proyectos de conservación e investigación de los chimpancés.

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